Alfredo Adame ganó ‘La Granja VIP’: ¿realmente fue por su contenido?
Alfredo Adame se coronó ganador de ‘La Granja VIP’ tras 71 días de competencia, pero el motivo real detrás de su triunfo va mucho más allá del juego o el talento dentro del reality.

El 21 de diciembre cerró una de las ediciones más intensas y polémicas de ‘La Granja VIP’, con Alfredo Adame llevándose el codiciado premio de 2 millones de pesos. Con más de 189 millones de votos digitales, parecía que el público había decidido al ganador con absoluta claridad. Sin embargo, la forma en que se desarrolló la final y el patrón en la eliminación de participantes sugiere que hay algo más interesante detrás del resultado.
## Lo que no sabías sobre la victoria de Alfredo Adame
Durante la última noche, la dinámica mostró la salida consecutiva de varios concursantes que, por sus características o actitudes, no encajaban con ciertos estereotipos. La Bea fue la primera en retirarse; no solo porque era una mujer con rasgos distintos a los canónicos en la televisión, sino porque enfrentó comentarios duros y poco empáticos durante el show. Después le tocó el turno a Kim Shantal, seguida por César Doroteo, quien fue constantemente confrontado por conflictos dentro de la casa.
Mientras tanto, Alfredo Adame y Eleazar Gómez permanecieron hasta el final, y no precisamente por tener la mejor conducta. Ambos protagonizaron episodios tensos y confrontaciones directas con otros participantes. Adame, por ejemplo, no dudó en levantar la voz y tener enfrentamientos viscerales con otros, mientras que Eleazar tuvo distintos episodios de violencia verbal dentro del reality.
Lo llamativo es que, en vez de que estas actitudes fueran un obstáculo para ellos, el público pareció perdonarlas o justificarlas como parte natural del juego. De hecho, fueron premiados con un lugar en la final, algo que pone sobre la mesa una cuestión mucho más profunda que las propias reglas del reality.
## Cuando los dobles estándares hacen aparición en la pantalla
Este fenómeno no es exclusivo de ‘La Granja VIP’ y tampoco es un caso aislado en los realities. Históricamente, en la televisión y espacios públicos, las mujeres suelen ser juzgadas bajo criterios muy estrictos: deben ser pacientes, mesuradas y evitar perder el control. En cambio, los hombres, incluso cuando muestran conductas agresivas o conflictivas, reciben una especie de licencia social para justificar esas reacciones.
Este doble rasero tiene un peso enorme en la audiencia y en las decisiones al momento de votar. Las respuestas favorables hacia Adame y Gómez reflejan la tolerancia que, como sociedad, tenemos hacia ciertos comportamientos masculinos, apenas disfrazados como parte de la dinámica del entretenimiento. Mientras tanto, las mujeres que participan se enfrentan a críticas y eliminaciones prematuras, muchas veces sin justificación, simplemente por no encajar en los moldes establecidos.
## No es un problema del reality, sino un reflejo social
Es fundamental entender que ‘La Granja VIP’ y programas similares no son los culpables directos de estos patrones, sino más bien espejos que reflejan lo que ya está presente en nuestra cultura. Que Alfredo Adame haya ganado no habla solo de su desempeño dentro del show, sino de la manera en que la sociedad maneja ciertos temas como la masculinidad, la violencia y la empatía.
La popularidad de Adame, incluso con sus acciones polémicas, es una ventana para analizar cómo normalizamos ciertos comportamientos en los medios y, lo que es más importante, en la vida cotidiana. Este ciclo perpetúa las mismas dinámicas de tolerancia y exclusión que pueden tener consecuencias mucho más serias fuera de la pantalla.
## ¿Qué sigue después de este resultado?
La discusión que surge al analizar la victoria de Alfredo Adame va más allá del entretenimiento. Es una invitación a cuestionar por qué patrones como la justificación de la agresividad masculina se siguen manteniendo impunes y premiadas. ¿Estamos conscientes del mensaje que enviamos al apoyar estas conductas en espacios que, aunque sean “para divertirnos”, tienen impacto real en la cultura?
Está claro que la televisión y los realities aún tienen un camino largo para evolucionar, hacia espacios donde la diversidad estricta de personalidades y conductas sean aceptadas sin necesidad de justificar o castigar según el género. Mientras tanto, nosotros como espectadores también deberíamos preguntarnos: ¿qué estamos validando cuando votamos? ¿Hasta dónde queremos que llegue esa tolerancia y qué consecuencias tiene para nuestra convivencia diaria?
En definitiva, el triunfo de Alfredo Adame en ‘La Granja VIP’ es mucho más que ganar un premio; es un espejo, quizás incómodo, de nuestra sociedad. ¿Estamos listos para mirar ese reflejo y empezar a cambiar?